Renunciar

Estos días, que han estado llenos de cosas, y que he sentido que no doy más con tanto ¨hacer y hacer y hacer¨ sin parar, le he dedicado un ratico a pensar como podría caminar más ligera por la vida. Sería fabuloso poder descargarme, poder sacarme de encima todo lo que llena sin sentido mis días: cosas que no necesito, acciones poco significativas, compromisos un poco obligados y hasta personas que me bloquean, mental, física y emocionalmente, y no me dejan “ser” con plenitud.

Me pregunto en que momento nos llenamos de tanto sin un valor y un significado real e importante para nosotros y para nuestra vida. Entonces se me ocurren muchas ideas que van de un extremo al otro del pantone de las posibilidades de estar “más ligero”: reducir al mínimo mi ropa, salirme de redes sociales, despejar la agenda de lunes a viernes pero también de sábados a domingo, no correr más de un lado al otro por cumplir, decir “no” más a menudo, dejar ir sin apego y sin culpas, no ver tv por ver, regalar el 80% de mis carteras, irme a vivir en una choza frente a la playa, sacar a todo el que no vibra conmigo de mis contactos…

A simple vista puede parecer bastante extremo pero, solo me pregunto que nos hace seguir atados a cosas, situaciones y personas que realmente no resuenan con nosotros, no nos dejan avanzar y no nos hacen felices. ¿No es de locos como nos mantenemos en este circulo vicioso sin razón y sin coherencia?, ¿de qué me evado?, ¿de qué nos estamos evadiendo?

Sin duda, todos necesitamos aligerarnos y descargarnos de alguna manera. Y siento que cuando lo logramos, la vida se llena de claridad física y mental. Nos enfocamos en lo que realmente vale la pena, nuestra energía se gasta con un sentido que en lugar de cansarnos renueva nuestras fuerzas. Y aunque yo he sentido esa necesidad desde hace un tiempo y gracias a ella me he quitado varios pesos de encima, aún se que me falta mucho. De hecho, el deseo de andar ligera y la libertad que se experimenta gracias a ello, retumba en mi con un sentido de urgencia que crece día a día.

Y quiza la manera de darle curso a ese deseo y materializarlo es declarándolo, haciendo una lista, simple y no tan larga de renuncias, sin dolor, sin culpa y con arrojo. ¿No les parece que “renunciar” puede ser una palabra poderosa para llevar bienestar a nuestra vida?

Y si renunciamos todos a “algo” innecesario a la semana?. ¿Y si nos retamos a ser más coherentes y auténticos despejando el camino de las distracciones a las que nos engachamos en un autosabotaje continuo e inconsciente?

Es algo para sentir, más que para pensar. Quizá “renunciar” sea la palabra clave para vivir plenamente en un mundo lleno de abundacia innecesaria de cosas, de información, de compromisos, de tareas que abruman.

Yo, necesito renunciar a…

  • complacer a demás
  • los blue monday -lunes aburridos
  • controlar mi entorno
  • comer por ansiedad
  • engancharme, por querer tener la razón… así tenga razón
  • comprar cosas que no necesito
  • justificar-me
  • hacer cosas por compromiso
  • asumir que los demás piensan como yo espero
  • molestarme y no sacarlo de mí con palabras
  • resistirme al cambio de las situaciones y de las personas que amamos
  • sentir rencor por el pasado que dolió
  • ser políticamente correcta
  • a encajar en las expectativas ajenas

Y tú…

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